El alcoholismo es una enfermedad que consiste en padecer una fuerte necesidad de ingerir alcohol, de forma que existe una dependencia física del mismo, manifestada a través de determinados síntomas de abstinencia cuando no es posible su ingesta. El alcohólico no tiene control sobre los límites de su consumo y suele ir elevando a lo largo del tiempo su grado de tolerancia al alcohol.[
¿QUIÉNES LO PADECEN?
Entre los factores de riesgo que se presentan destaca la influencia de la historia familiar en el consumo de alcohol, así como ser hombre, por tener mayor presión de grupo(4), sobre todo cuando son los padres quienes
fueron o son bebedores. De la misma forma que otras adicciones, el alcoholismo afecta más a las personas con mayor susceptibilidad, como es el caso de los adolescentes(4).
Consecuencias físicas:
- coma etílico: sucede después de beber mucho, la persona llega a perder el conocimiento con el riesgo de vomitar y ahogarse con su propio vómito, por ello cuando suceda se pondrá siempre a la persona inconsciente de lado
- problemas cardiovasculares: aumento de la tensión arterial y problemas en el corazón
- polineuritis: inflamación de los nervios con dolor
- cirrosis: degeneración del hígado en su capacidad de purificador y creador de factores de la coagulación de la sangre, como consecuencia se producen sangrados masivos
- pancreatitis
- cáncer de garganta
- cáncer de laringe
- cáncer de esófago
- úlcera gástrica
- impotencia sexual en los hombres
- frigidez en las mujeres
- síndrome de abstinencia en lo bebés
- envejecimiento prematuro.
Consecuencias psíquicas:
- lagunas de memoria que no se recuperan
- depresiones
- epilepsia
- delirium tremens
- enfermedades mentales graves como las psicosis
- demencia por el alcohol
- suicidio
- celotipia: la persona se vuelve tan insegura que empieza a desconfiar de su pareja y a tener celos sin un fundamento real.
Consecuencias sociales:
- rechazo de los demás
- soledad
- ruina económica
- mala higiene
- agresiones, violencia
- cárcel
- separaciones
- accidentes con víctimas mortales y minusválidos para toda la vida
- maltratos físicos y psicológicos
- dolor a la familia y a uno mismo
Las causas del alcoholismo
La dependencia del alcohol tiene múltiples causas, estando implicados factores genéticos, fisiológicos, psicológicos y sociales. En algunas personas predominan los rasgos psicológicos, como la impulsividad, baja autoestima o necesidad de aprobación. Hay quien busca la desinhibición que provoca el alcohol, sobre todo si tienen problemas para relacionarse con los demás. Otras personas beben como un modo de olvidar sus problemas emocionales o huir de ellos. La presión social también juega un papel importante, sobre todo entre los adolescentes, que pueden beber porque se ven presionados por amigos o para no ser diferentes al resto del grupo. El abuso físico o sexual también aumenta las probabilidades de abuso de alcohol y otras sustancias.Los factores genéticos también pueden jugar un papel. Por ejemplo, las personas que aguantan mejor el alcohol tienen un mayor riesgo de tener problemas de dependencia que las que lo toleran peor. Cuando una persona empieza a beber en exceso por cualquier motivo, ocurren cambios fisiológicos que les empujan a beber más para evitar el malestar que dichos cambios provocan. Es decir, las personas con dependencia del alcohol beben en gran parte para eliminar los efectos del síndrome de deprivación.
instituciones médicas. Esto puede suponer la estancia del paciente durante un periodo indeterminado, (quizás varias semanas), bajo tutela en hospitales especializados donde puede que se utilicen determinados medicamentos para evitar el síndrome de abstinencia.
Después del período de desintoxicación, puede someterse al paciente a diversos métodos de terapia de grupo o psicoterapia para tratar problemas psicológicos de fondo que hayan podido llevar al paciente a la dependencia. Se puede asimismo apoyar el programa con terapias que inciten al paciente a repugnar el alcohol mediante fármacos como el disulfiram, que provoca fuertes y repentinas resacas siempre que se consuma alcohol.
La terapia nutricional es otro tratamiento. Muchos alcohólicos tienen síndrome de resistencia a la insulina, un desorden metabólico debido al cual el cuerpo no regula correctamente el azúcar causando un suministro inestable a la circulación sanguínea.[cita requerida] Aunque este desorden se puede tratar con una dieta hipoglucémica, esto puede afectar a su comportamiento y su estado anímico. Estos síntomas son efectos secundarios que se observan a menudo en alcohólicos sometidos bajo tratamiento de desintoxicación. Los aspectos metabólicos del alcoholismo a menudo se pasan por alto dando como resultado tratamientos de dudosos resultados.
En los años 1990, los grupos de consultas de autoayuda fueron adquiriendo notoriedad por sus logros, como lo ha sido el movimiento de Alcohólicos Anónimos.

